Hortensia Bussi

Cuentan las crónicas que en la década de los veinte del siglo pasado se veía subir a la góndola numero 3 de la línea Ñuñoa-Maruri, recorrido que iba desde Vivaceta a Larrain, a una bella estudiante de historia, quien a las 8 en punto abordaba con su bolso cruzado y una boina el transporte publico, siendo la admiración de los varones del sector.

Se cuenta que en alguno de esos trayectos el también estudiante de medicina Salvador Allende, habría quedado prendado de la belleza de Hortensia Bussi, la que se sabe vivió algunos años en la casa de su madre postiza quien tenia su residencia en calle Picarte y en la cual fue residente por algún tiempo.