LA ESTAMPA VOLADA

La Iglesia de la Estampa Volada. Ilustración de Marcelo Escobar

¿Sabías que? Un día 13 de octubre de 1786, una estampa de la Virgen del Carmen voló por los cielos, desde la Plaza de Armas de Santiago hasta el lado norte del Río Mapocho.

En efecto, ese día el sacristán de la Casa de Moneda, Fermín Fabres, ofrecía al público estampitas de los santos. Una de ellas de 40 x 70 centímetros de la Virgen del Carmen fue arrebatada de las manos de un feligrés por una ráfaga de viento, en un día que según los testigos, no corría ni una gota de éste. Aun así, la estampa se elevó ante la mirada impávida del desesperado comprador que veía como la virgen se le escapaba y flotaba por los aires.

De tal manera, empieza una loca carrera del desesperado devoto de la virgen por coger la estampita que se suspendía en el cielo, con un brillo que iluminaba su alrededor como si quisiera transmitir algo. El suceso, que sorprendía a quien quisiera mirarlo, fue provocando el interés del público que comenzó a seguir la figura. Decenas le acompañaban en su misterioso periplo hacia el norte de la ciudad. Ni siquiera el Mapocho, más caudaloso entonces, le fue impedimento para enfilar su rumbo hacia la antigua calle de La Cañadilla -actual avenida Independencia- hasta descender, como si buscara algo.

Vista frontis de la Iglesia La Estampa.
Revista Zig Zag, 1907.

Por cierto, la estampa parecía encontrar su objetivo al aterrizar en un sitio que la familia Valdivieso tenía en La Cañadilla con el Callejón de Olivos. Allí una dama daba catequesis a unos niños, tranquila misión que fue interrumpida por el alboroto provocado por la multitud, quien ingresaba al sitio sin mucho recato tras la imagen voladora de la virgen del Carmen.

La estampa en cuestión, se dice, fue destruida por el alborozado pueblo, y una réplica fue puesta en el lugar junto a al árbol donde aterrizó. En tanto, la estampita y su vuelo, fue considerada una especie de milagro; el mismo que dio vida a la construcción de la Iglesia por iniciativa de don Francisco José de Maran, quien cumpliendo su promesa de devoción invertiría 40 mil pesos de su bolsillo para edificar la primera Parroquia de “ La Estampa Volada de Nuestra Señora del Carmen”, en el año 1795.

Adaptado del libro “La Cañadilla de Independencia” Dante Figueroa y Marcelo Escobar. Letra Capital Ediciones.